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30
Mar

Leyendas

 

LA LEYENDA DE BIGOTES

Una de las leyendas existentes en Zafra nos cuenta lo que aconteció aproximadamente en el año 1460, en nuestro pueblo había un castillo feudal.. Cuyo gobernador era D. Mendo Méndez de Peláez, conocido popularmente por "Bigotes". La leyenda se desarrolla en el caluroso verano, que por estos lares es sofocante y muy seco, hasta tal punto que las fuentes y pozos de la población estaban secos. Solamente la fuente del patio del castillo manaba gran cantidad de agua cristalina y fresca.

Una mañana de Agosto (martes), una gitana se introdujo en el patio burlando a la guardia del castillo con intención de coger de la fuente agua para beber, siendo sorprendida en el intento, los guardianes la llevaron ante D Mendo (bigotes), el cual increpó a ésta diciendo:

"¡Como mala gitana, te atreves a entrar en el castillo y coger agua que no es tuya!"

A lo que la gitana respondió llorando:

"¡Perdonadme mi Señor, mi madre se muere de sed y el cántaro de agua es para ella! ¡Tened piedad!"

D. Mendo no se conmovió con las súplicas y llantos de la gitana y ordenó el siguiente castigo:

Se tiraría el cántaro al aire y por cada trozo en los que se partiera éste, supondría un latigazo para la gitana. El cántaro se partió en siete pedazos por lo que la gitana recibió siete latigazos, y a continuación fue expulsada. Cuando ésta iba saliendo se volvió para mirar a D. Mendo y le echó la siguiente maldición: "¡siete trozos, siete! ¡Los siete días de la semana!¡Hoy es martes, te espero para el martes próximo!¡Tanta agua tendrás, que navegarás en ella,"maldito"!.

El gobernador, aunque carecía de toda compasión y conciencia, esa noche no pegó ojo, pues recordaba la maldición que la gitana le había proferido.

A la mañana siguiente, D Mendo se levantó con mucha fiebre que iba aumentando día a día agravando su salud hasta que el lunes siguiente falleció.

El martes por la mañana, el cadáver de D. Mendo yacía expuesto en una de las salas del castillo. Ese día hubo una copiosa tormenta que en pocas horas inundó las dependencias del castillo y el pueblo, y la caja con el cuerpo de D. Mendo (Bigotes) quedó flotando hasta que llegó a un riachuelo cercano que la desplazó hacia un precipicio en forma de catarata y allí quedó varada. En ese momento apareció el fantasma de la gitana y le dijo: ¡Mi maldición se ha cumplido!¡Tanta agua tendrás que navegarás en ella, maldito!¡Ahora húndete en los abismos! La gitana desapareció y el ataúd del conde se perdió en el fondo. De ahí procede el dicho popular :"Llueve más que cuando enterraron a Bigotes". O también conocido como: "Llueve más que cuando enterraron a Zafra".

  

LEYENDA DEL ARCHIVO PARROQUIAL

Esta leyenda está escrita por el mayordomo de San José, Blas Rodríguez de Arenzana, hacia el año 1688.

Blas Rodríguez se subió con los albañiles para inspeccionar los desperfectos de la espadaña del templo. Tuvo un traspiés y se cayó resultando ileso. Le llamó tanto la atención que consideró el suceso como un milagro para conmemorar este hecho mandó construir una imagen de San José para la iglesia. Se tuvo que ausentar unos días y dejar a su mujer sola en casa. En su ausencia, la mujer comenzó a padecer unas fuertes fiebres que le impedían levantarse de la cama y le provocaban mucha sed.

En la habitación donde descansaba había un recipiente con agua que no podía alcanzar. En su delirio febril vio aparecer un hombre que le acercó el recipiente para que pudiera calmar su sed y acto seguido desapareció. Al día siguiente se recuperó totalmente y a la llegada de su marido le contó lo que le había sucedido. Blas Rodríguez le preguntó que aspecto tenía ese hombre que le había ayudado, a lo que ella respondió que éste tenía la cara dividida en dos colores. Entonces, el marido la llevó al taller donde se estaba tallando la imagen de San José y con asombro observaron que el rostro de la talla tenía media cara sin terminar.

 

LA LEYENDA DE LOPE DE MENDOZA

Se iba a celebrar una boda de conveniencia entre una chica de la influyente sociedad zafrense con un aristócrata portugués pero ella no quería contraer matrimonio por imposición de su padre,(Lope de Mendoza) ya que estaba enamorada de otra persona. Al no querer casarse, su padre la internó en el convento de Santa Clara durante un tiempo.

Una noche, estando ella en el convento, su amado saltó la tapia del huerto para verla y proponerle la fuga juntos. Ella accede a la petición y al saltar la pared apareció una persona embozada en capa y sombrero, era el padre de la joven, el cual le reprochó diciendo que este joven no poseía dote alguna y que por consiguiente no podía casarse con él. Acto seguido se enzarzaron en un feroz duelo en el que resultó muerto Lope de Mendoza. El joven tuvo que huir de Zafra para escapar de la justicia refugiándose en Madrid, donde le van llegando cartas que le anuncian su próxima muerte. Él pregunta al portero de su casa quién deposita las cartas y este le responde que un extraño personaje con capa y sombrero las trae.

Cuando, según la última carta le quedan dos días de vida, recibe otra en la cual le dice: "Recuerda esta fecha: 7 de Julio de 1619" (fecha en la que mató a Lope). Al llegar esta fecha se encontraba en su lecho y apareció Lope con capa y sombrero que venía a cumplir lo que le anunciaban las cartas. Finalmente, el joven fue hallado muerto sin causas aparentes ese 7 de Julio.

 

LA LEYENDA DEL CRISTO DEL ROSARIO 

Cuenta esta leyenda que en el siglo XVI fueron encargadas dos imágenes de Cristo Crucificado, uno para la Parroquia de la Candelaria y otro para el Convento del Rosario habitado por frailes dominicos. Cuando llegaron las imágenes en unas cajas, las abrieron los sacerdotes de la Candelaria y vieron que una de las dos traía un brazo roto. Entonces ladinamente estos curas se quedaron con la imagen que venía entera y mandaron al Rosario aquella que venía rota. La sorpresa fue que al abrir los frailes dominicos el bulto en que venía su Cristo, se dieron cuenta de que milagrosamente se había restablecido la rotura del brazo; y es la imagen que se sigue venerando en el convento de la Encarnación y Mina con el nombre del Rosario.

 

LA LEYENDA DE LEONARDA

Esta leyenda está recogida en un romance popular, que se conserva entre los poemas extremeños con el nombre de "Leonarda y el Mercader de Zafra". La tal Leonarda era una chica muy hermosa, hija de una familia muy humilde, cuyo padre quería explotar la hermosura de la muchacha para casarla con alguno de los poderosos mercaderes que habitaban en la villa zafrense.

Sin embargo, Leonarda estaba enamorada de un chico de la Atalaya, que no era del agrado del padre. El mercader que tenía la promesa del padre de que la chica sería para él, atentó contra la vida del muchacho clavándole un puñal. Leonarda, ni corta ni perezosa se vengó del mercader disparándole unos tiros, marchándose después del pueblo, vestida de hombre, disfraz que ya no abandonaría en mucho tiempo.

Con su identidad de hombre, Leonarda se adhirió como soldado al ejército del rey, destacándose como un buen militar, siendo ascendida a capitán. Después de unos años, el ejército de Leonarda fue destinado a Zafra, para acompañar al príncipe Don Juan José de Austria, que fijó su residencia en esta ciudad. Sin que la reconociera su madre en un principio, Leonarda se hospedó en casa de su familia, que por fin reconoció en aquel soldado las facciones de su hija desaparecida hacía tanto tiempo. Se descubrió la identidad femenina de la muchacha y ésta le preguntó a su madre por la persona de su antiguo novio, recuperado de la tremenda herida que sufrió. El chico, al desaparecer Leonarda se había metido a fraile en un convento lejano a Zafra.

La leyenda acaba con la profesión de la muchacha como religiosa en el Convento de Clarisas, acompañada por el aplauso y admiración de los soldados de su regimiento, que hasta entonces no habían reconocido la verdadera personalidad femenina de Leonarda.

 

LA PIEDRA DESDE DONDE CRISTO SUBIÓ A LOS CIELOS

Es ésta una leyenda que va unida  a la devoción a la Virgen de Belén, venerada en una ermita de las cercanías de Zafra. Para acercarse al santuario mariano, se tenía que pasar por el Camino Viejo de Belén, una senda llena de piedras, entre las que había una roca alta en medio de dicho camino, con la señal de una pisada en forma de pie. La tradición y la leyenda decía que aquella piedra había sido el lugar donde Cristo había puesto su pisada para subir al cielo y que aquella huella era del Señor.

Esta leyenda se recuerda en la letra de una canción popular llamada "Vals de Quasimodo"

"Camino viejo, de tus rocas y piedras yo no me quejo,

porque en tu suelo, puso Dios su pisada para ir al cielo"

 

TOCAR LOS MUSLOS DE SAN CRISTÓBAL

Es esta una leyenda y tradición que también está unida al Santuario de la Virgen de Belén de Zafra. En el  altar mayor de dicho templo y puestas sus piernas al alcance de la mano de los fieles, se encuentra una grandota imagen de San Cristóbal llevando sobre sus hombros al Niño Jesús. En los días de la romería de la Virgen  era costumbre que las chicas y chicos de la población el tocar y acariciar los muslos del Santo, porque esa acción les garantizaba que podrían encontrar novio y contraer matrimonio con toda seguridad.

 

EL CONVENTO DE SANTA CLARA SE LIBRA DE UNA GRAN TORMENTA 

Esta leyenda está basada en unas declaraciones de Don Pedro Suárez de Figueroa, uno de los Condes de Feria. Refiere este caballero que un día en los que descargaba sobre Zafra una tremenda tempestad, se asomó a uno de los balcones de su alcázar junto con su esposa, la que se llamaría la Santa Condesa de Feria. Desde allí vieron un globo de fuego que amenazaba desplomarse sobre el Convento de Santa Clara, pero al mismo tiempo apareció una mano que dando un golpe al globo lo rechazó y lo arrojó sobre las piedras de la vecina sierra del Castellar, donde desapareció.